Cómo elegir huevos frescos: guía fácil para acertar siempre
Saber cómo elegir huevos frescos es más importante de lo que parece. Los huevos son un alimento básico en muchas cocinas, pero no siempre prestamos atención a su frescura, origen o calidad. Un huevo fresco no solo sabe mejor, también tiene mejor textura, mayor valor nutritivo y es más seguro para consumir. Afortunadamente, existen varias pistas muy sencillas para reconocerlos, tanto en el supermercado como una vez en casa ¡Sigue leyendo si quieres saberlas!
Tabla de contenidos
Cómo elegir huevos frescos
Para elegir huevos frescos, lo primero es fijarse en el código impreso en la cáscara, algo que muchas personas pasan por alto. Este código comienza con un número del 0 al 3, que indica el tipo de cría de la gallina:
- 0: ecológicos
- 1: camperos
- 2: gallinas criadas en suelo
- 3: gallinas en jaula
Cuanto menor es el número, mayor suele ser la calidad del huevo y el bienestar del animal. A continuación aparece el país de origen y el código de la granja, que permite rastrear su procedencia.
Otro aspecto importante es la fecha de consumo preferente, que conviene que esté lo más alejada posible. Aun así, la frescura real también depende de cómo se haya conservado el huevo desde su puesta hasta que llega a tu cocina.
Una vez en casa, existen trucos sencillos para comprobar la frescura. El más conocido es el truco del vaso de agua: si el huevo se hunde y queda en posición horizontal, es muy fresco; si se inclina o flota, significa que ha perdido frescura. Esto sucede porque con el tiempo se forma una cámara de aire en su interior.
Al abrir el huevo, también puedes fijarte en su aspecto. Un huevo fresco tiene la yema firme, redonda y bien centrada, y una clara espesa que rodea la yema. Cuando la clara es muy líquida y se dispersa fácilmente, el huevo ya no está en su mejor momento.
Tipos de huevos
Además de aprender cómo elegir huevos frescos, es importante conocer los tipos de huevos disponibles en el mercado. El tipo de cría de la gallina influye tanto en el sabor como en la calidad del huevo.
Los huevos ecológicos (0) proceden de gallinas alimentadas con piensos ecológicos y criadas al aire libre. Suelen tener un sabor más intenso y una yema de color más vivo. Los huevos camperos (1) también provienen de gallinas con acceso al exterior, aunque su alimentación no es necesariamente ecológica.
Los huevos de gallinas criadas en suelo (2) y en jaula (3) suelen ser más económicos y fáciles de encontrar. Aunque son perfectamente aptos para el consumo, su sabor suele ser más neutro y la yema algo más pálida.
También es importante fijarse en el tamaño del huevo, indicado con letras: S, M, L y XL. El tamaño no influye en la frescura, pero sí en el resultado de algunas recetas. Para el uso diario, los huevos tamaño M o L suelen ser los más equilibrados.
Cómo conservar los huevos correctamente
Conservar bien los huevos es fundamental para mantener su frescura durante más tiempo. Lo más recomendable es guardarlos en la nevera, preferiblemente en su envase original, ya que protege la cáscara de golpes y evita que absorban olores de otros alimentos.
Aunque muchos frigoríficos tienen hueveras en la puerta, lo ideal es colocarlos en una zona interior, donde la temperatura es más estable. También es aconsejable no lavarlos antes de guardarlos, ya que la cáscara tiene una capa protectora natural que se elimina con el lavado. Si están sucios, es mejor limpiarlos justo antes de usarlos.
Guarda los huevos con la punta hacia abajo, para que la yema se mantenga centrada y se conserve mejor. Siguiendo estos consejos, podrás alargar su frescura y consumirlos con total tranquilidad.
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